La Universidad de Magallanes (UMAG) avanza en la implementación de su Plan de Sostenibilidad y Modernización Financiera 2025–2026, una hoja de ruta dirigida a recuperar el equilibrio económico, fortalecer la gestión universitaria y asegurar la continuidad de la docencia, la investigación y la vinculación con el medio. El plan fue aprobado por el Consejo Superior en octubre de 2025, presentado a la Superintendencia de Educación Superior que le otorgó luz verde el pasado 4 de diciembre y se articula con el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional (PEDI 2024–2031). El vicerrector de Administración y Finanzas, Fredy Cabezas, explica que la estrategia se estructura en tres niveles de acción: En el corto plazo, entre 2024 y el primer semestre de 2025, se ejecutaron recortes de gastos operacionales y honorarios, el cierre de proyectos y centros deficitarios y ajustes de dotación, medidas que permitieron reducir de forma significativa el gasto y restablecer la liquidez institucional. En una segunda etapa, correspondiente al período 2025–2026, el foco se traslada hacia la gestión y la generación de ingresos, concentrando cerca del 60 % del esfuerzo total del plan. Entre las acciones clave se encuentra la implementación del Plan de Retención Institucional de Estudiantes, que busca disminuir la deserción mediante alertas tempranas, tutorías y apoyo psicoemocional, con el objetivo de mejorar la estabilidad de los ingresos por gratuidad y aranceles a partir de marzo de 2026. A ello se suma la revisión de los planes de negocio de unidades con déficit sostenido, para avanzar hacia modelos de operación más sostenibles. Paralelamente, la UMAG impulsa un proceso de modernización administrativa y transformación digital, que contempla la automatización de procesos críticos —como recursos humanos, adquisiciones, cobranzas, control presupuestario y rendición de proyectos— y la creación de una Unidad de Transformación Digital. “Estas medidas buscan optimizar la gestión, reducir tiempos y errores, y contar con información en tiempo real para la toma de decisiones. Además, la universidad trabaja en la diversificación de ingresos a través de educación continua, investigación aplicada y proyectos con financiamiento externo”, señala. La Superintendencia de Educación Superior, al aprobar el plan, insistió que estas medidas son imprescindibles y estableció la obligación de informar periódicamente los avances. Según el diagnóstico financiero, entre 2020 y 2024 la UMAG acumuló pérdidas operacionales y una deuda cercana a los $10 mil millones, situación que hacía indispensable un proceso de ajuste y modernización. El plan considera escenarios optimista, moderado y conservador, precisa Fredy Cabezas, todos los cuales proyectan alcanzar el equilibrio financiero hacia fines de 2026. No obstante, el impacto financiero más significativo se espera para 2027, una vez que las medidas de retención estudiantil, redefinición de unidades y transformación digital completen su ciclo de implementación y maduración. “El desafío actual es consolidar los ahorros logrados y generar nuevos ingresos que permitan asegurar la sostenibilidad de la universidad en el largo plazo”, precisa el vicerrector de Administración y Finanzas, Fredy Cabezas.
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